Cómo prevenir el cáncer de pulmón

El cáncer de pulmón es el segundo tipo de cáncer más frecuente en el mundo tanto en hombres como en mujeres y el primero en número de fallecidos. Mucho se ha investigado sobre cómo combatirlo, pero poco sobre cómo prevenirlo. Una parte importante de prevenir es la detección temprana. Y precisamente de ello se va a hablar al comienzo de este post.

Si bien, en la mayoría de casos no hay signos externos reconocibles que delaten su comienzo, sí los hay en algunos casos. Los signos son:

  • Una tos que no desaparece o que empeora.
  • Tos con sangre o esputo (saliva o flema) del color del metal oxidado.
  • Dolor en el pecho que a menudo empeora cuando respira profundamente, tose o se ríe.
  • Ronquera.
  • Pérdida de peso y pérdida de apetito.
  • Dificultad para respirar.
  • Cansancio o debilidad.
  • Infecciones como bronquitis y neumonía que no desaparecen o que siguen recurriendo.
  • Nuevo silbido de pecho.

Y en los casos en que ya se ha extendido a otros órganos pueden aparecer los siguientes signos:

  • Dolor en los huesos (como dolor en la espalda o las caderas).
  • Cambios en el sistema nervioso (como dolor de cabeza, debilidad o adormecimiento de un brazo o una pierna, mareos, problemas con el equilibrio o convulsiones) a causa de la propagación del cáncer al cerebro o a la médula espinal.
  • Coloración amarillenta de la piel y los ojos (ictericia) a causa de la propagación del cáncer al hígado.
  • Protuberancias superficiales, a causa de la propagación del cáncer hacia la piel o hacia los ganglios linfáticos (acumulación de células del sistema inmunitario), como los que se presentan en el cuello o encima de la clavícula.

Si usted manifiesta alguno de estos síntomas no significa que tenga cáncer de pulmón. Estos signos pueden aparecer como resultado de otras muchas causas. No obstante, si usted es fumador, fumador pasivo, o está frecuentemente expuesto a tóxicos, y nota alguno de estos signos, es más que recomendable que acuda al médico.

Además, por otro lado, existen grupos de síntomas que son considerados síndromes, los cuales pueden aparecer como consecuencia de un cáncer de pulmón. Los síndromes son los siguientes:

  1. Síndrome de Horner.
  2. Síndrome de la vena cava superior.
  3. Síndromes paraneoplásicos.

¿Y para prevenir?

Pues para la prevención, a pesar de la falta de estudios, podemos hablar sin miedo a equivocarnos de un estilo de vida, gracias al cual, el organismo más difícilmente sufrirá desequilibrios. Cuando hablamos de estilo de vida hablamos de hábitos. ¿Qué tipo de hábitos? Pues hábitos de actividad física, hábitos de sueño, hábitos de hidratación, y por supuesto, hábitos de alimentación.

En este post nos centraremos en estos últimos. Una alimentación para que sea sana y equilibrada debe contener predominantemente alimentos de origen vegetal. Es decir, legumbres, cereales, frutas, hortalizas, tubérculos, algas, plantas, y frutos. Éstos deben componer alrededor del 90% de la dieta sólida. Además de qué cocinar es importante el cómo cocinarlos. Hoy sabemos que algunos utensilios de cocina están hechos de materiales perjudiciales para la salud, que actúan como disruptor endocrino. Es el caso de todos aquellos utensilios fabricados con aluminio, cobre y teflón con ácido perfluorooctanoico (PFOA).

Los materiales más recomendables son: titanio, vidrio, cerámica (sin descascarillar), hierro con certificación de »libre de metales pesados», barro (libre de plomo), madera, bambú y acero inoxidable de calidad. Nosotros nos centraremos en el titanio por ser el más recomendable de todos ellos. Ya que resulta ser el único metal que no libera sustancias tóxicas a los alimentos y que difunde bien el calor. Entre sus propiedades, podemos destacar que es saludable, ligero (bastante menos pesado que el acero inoxidable), transmite bien el calor, resiste a temperaturas altas (puede llegar hasta 600 ºC sin sufrir estrés, ni deformaciones), resiste a temperaturas bajas (hasta -254 ºC), resiste a la corrosión (no se oxida en contacto con soluciones ácidas ni alcalinas) e inhibe el crecimiento bacteriano. Además de todo ello, a diferencia de gran parte de los otros materiales inocuos, el titanio requiere un mantenimiento mínimo.

Otro debate habitual es sobre si hervir, freir, sofreir, cocer, o qué hacer para ingerir los alimentos con el máximo valor nutricional y el máximo de propiedades. Pues en realidad, lo ideal sería comer la mayoría de los alimentos en estado crudo, y una minoría cocinarlos. Esa minoría se puede cocinar de diversas formas, pero preferiblemente a menos de 80 grados para que conserven el máximo de propiedades.

Hervir también es una opción muy sana, no obstante, es muy recomendable hervir durante poco tiempo. De lo contrario el alimento pierde gran parte de los nutrientes.

Freír es la forma más insana de cocinar los alimentos. Si se opta por freír, mejor evitar el aceite si es posible y utilizar algún recipiente de titanio. ¿Cómo hacerlo? En nuestra tienda Bionisimo ofrecemos una gama completa de ollas y sartenes de titanio que fríen sin aceite, además de tener otras propiedades exclusivas.

Sobre los hábitos de ejercicio también es importante incidir. El ejercicio físico ayuda a liberar radicales libres del organismo, y a relajar la amígdala; que es el núcleo cerebral que nos tiene en estado de alerta y que está hiperactivada casi todo el tiempo en buena parte de la población. Necesitamos hacer más ejercicio y deporte.

También es muy importante cuidar los hábitos de higiene mental. Éstos tienen que ver con depurar nuestros procesos de pensamiento librándolos de patrones negativos repetitivos. Incorporar hábitos de enfocarse hacia soluciones puede ser una buena forma de empezar. Cuando rumiamos un problema, no hay una intención real de solucionarlo, aunque nos pueda parecer que sí. Y cuanto más lo rumiamos más grande se hace. Por ello es importante tomar conciencia de que hemos entrado en una dinámica de rumiación, y en cuanto tomemos conciencia distanciarnos del pensamiento poniendo atención a la respiración, por ejemplo.

Una vez hayamos hecho varias respiraciones conscientes, podremos volver a pensar pero ya estaremos un poco más distanciados de nuestra propia emoción, por lo que empezaremos a analizar el problema con algo más de perspectiva. Si vemos que volvemos a entrar en una dinámica de rumiación repetimos el proceso anteriormente descrito hasta que empecemos a pensar en el problema con un enfoque centrado en soluciones.

De esta manera iremos tomando conciencia de que la mayoría de pensamientos que tenemos son fundamentalmente inútiles y aleatorios. Y cuando tomemos conciencia de ello, estaremos más atentos para no ser arrastrados a este tipo de pensamientos, y cuando seamos arrastrados, para salir de ahí.

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